El aceite es la sangre de tu motor. Su función es lubricar, enfriar, limpiar y proteger las piezas internas. Cuando retrasas demasiado el cambio de aceite, el motor comienza a trabajar bajo condiciones que pueden causar daños costosos.
Aquí te explicamos qué puede pasar:
1. Mayor desgaste del motor
Con el tiempo, el aceite pierde viscosidad y propiedades lubricantes. Sin la protección adecuada, las piezas metálicas rozan entre sí, aumentando el desgaste prematuro.
2. Acumulación de suciedad y lodos
El aceite viejo acumula residuos, polvo y partículas metálicas. Esto puede generar lodos que obstruyen conductos internos y afectan el rendimiento del motor.
3. Sobrecalentamiento
El aceite también ayuda a disipar el calor. Si está degradado, el motor puede trabajar a temperaturas más altas de lo normal.
4. Reparaciones costosas
Ignorar el cambio de aceite puede terminar en daños graves como fallas en los anillos del pistón, desgaste del árbol de levas o incluso un motor fundido.
5. Mayor consumo de combustible
Un motor que trabaja con aceite en mal estado pierde eficiencia, lo que puede aumentar el gasto de gasolina.
¿Cada cuánto cambiarlo?
Depende del tipo de aceite y del vehículo, pero en general:
- Aceite convencional: cada 5,000 km aprox.
- Sintético: entre 8,000 y 12,000 km (según fabricante)
Revisar el manual de tu vehículo siempre será la mejor guía.


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